En la lección anterior, se dice que cuando se trata de la fe, las acciones hablan más que las palabras. Pero eso no es para disminuir el poder de las palabras que salen de nuestras bocas. Las palabras que hablamos tienen un gran peso también. Podemos destruir vidas o restaurarlos con el movimiento de la lengua. Como creyentes, ahora debemos ser cautelosos acerca de las cosas que decimos cada día. Santiago 3:1-12
Por medio de tropezones, Abraham aprendió lo que significa creer en vez de dudar, el tener fe en vez de temor, y el tener éxito en lugar de fracaso....
En las páginas que siguen le presento el reto de explorar por cuenta propia lo que significa tener en forma impresa las inescrutables riquezas de la ...