El reino de Dios es lleno de paradojas. Recibimos al dar, vivimos al morir, y encontramos fuerza en la debilidad. Evitar dolor es parte de la cultura que vivimos adentro. Abrazando el dolor se ve masoquista si no absurdo. Pero Dios dice que es en nuestra debilidad encontramos fuerza verdadera en Él.