La mejor manera en que un creyente con una perspectiva Bíblica puede imaginar el cielo es así: La ausencia de todo lo que rompe el corazón, lastima el alma, y entristece al espíritu y la presencia de todo lo que regocija el corazón, refresca el alma, y levanta el espíritu—para siempre. Apocalipsis 21:1-22:5