Es una cosa decir a nuestros hijos que los amamos pero es otra cosa demostrárselo. El amor verdadero de los padres para los niños va más allá de abrazos y de ayudarles con su preparación. Implica el establecer una relación de comunicación y de la cooperación. También significa abrirse en maneras que solamente una relación con Cristo puede facilitar.
Usted y su familia se ven bombardeados todos los días con programas para expandir su conciencia, con técnicas para el mejoramiento personal y con in...