Muchos creyentes asocian al cristianismo con un deporte de espectadores. Viven sus vidas espirituales en las gradas del estadio en vez de participar como miembros del equipo. Reconocer sus dones espirituales y actuar con respecto a ellos es un movimiento clave para entrar el campo de juego de la fe. 1 Corintios 12
Enfrente los Retos de la Vida con la Fortaleza de Dios y una Nueva Determinación
La epístola de Santiago es para todos aquellos que necesitamos la f...