Los cristianos comprenden la responsabilidad de crecer en madurez espiritual. Lo que pocos se dan cuenta es que no pueden crecer a solas. Nuestro progreso hacia la madurez se basa en la fidelidad de Dios—y específicamente en la persona del Señor Jesucristo quien es el ancla de nuestras almas. Hebreos 6:9-20
Por medio de tropezones, Abraham aprendió lo que significa creer en vez de dudar, el tener fe en vez de temor, y el tener éxito en lugar de fracaso....