Hay personas que creen que no son pecadores, y otros que creen que han pecado demasiado y no pueden ser salvos. Una vez que reconocemos que hemos pecado, el siguiente paso es darnos cuenta que la redención de Dios es gratuita. No lo podemos ganar ni podemos trabajar por ello. Si no fuera así, no sería un obsequio, y por lo tanto, no sería gracia.
De Regreso a lo Básico del Cristianismo Auténtico
Cuando se lleva a alguien a la carrera a la sala de emergencia del hospital con una enfermedad o l...
En este volumen 2 de la exposición de Jueces, capítulos 8-16, del doctor David Jeremiah, hallamos esperanza en la misericordia restauradora de Dios....