Hay una diferencia entre una empresa que es nuestra idea y la que es de Dios. Con nuestras ideas, el miedo al fracaso es una realidad constante puesto que no hay seguridad de éxito. Pero cuando el llamado es de Dios, y Él promete éxito, no hay por qué temer la posibilidad de fracaso.
Muchas personas son testigos de los trastornos en las estructuras del mundo y los valores (incluso aun en sus propias iglesias) en lo cual nunca pensa...
En esta serie aprenderemos cómo desarrollar las ocho características esenciales que Pedro nos da para tener una vida de victoria espiritual en Crist...