Hay una diferencia entre una empresa que es nuestra idea y la que es de Dios. Con nuestras ideas, el miedo al fracaso es una realidad constante puesto que no hay seguridad de éxito. Pero cuando el llamado es de Dios, y Él promete éxito, no hay por qué temer la posibilidad de fracaso.
En este volumen 2 de la exposición de Jueces, capítulos 8-16, del doctor David Jeremiah, hallamos esperanza en la misericordia restauradora de Dios....