1 Timoteo 3 En el libro de Max Lucado se escribieron estas palabras: “Cuando Dios decidió revelarse, lo hizo —¡sorpresa de sorpresas!— por medio de un cuerpo humano. La lengua que llamó a los muertos era una lengua humana. La mano que tocó al leproso tenía tierra bajo las uñas. Los pies sobre los cuales lloró la mujer estaban callosos y polvorientos; y Sus lágrimas, ¡oh, Sus lágrimas! No pase por alto las lágrimas. Provenían de un corazón tan quebrantado como el suyo o el mío podría llegar a estar.”
Enfrente los Retos de la Vida con la Fortaleza de Dios y una Nueva Determinación
La epístola de Santiago es para todos aquellos que necesitamos la f...