Algunos pecados en la vida espiritual nos llegan de frente y a toda velocidad. El resentimiento no es así. Es sutil, acumulando fuerza e impulso con el paso del tiempo. Pero cuando agarra vuelo, puede tumbar aun al creyente maduro. El resentimiento es un pecado que se debe detener en el primer día. Pasajes seleccionados.
En las páginas que siguen le presento el reto de explorar por cuenta propia lo que significa tener en forma impresa las inescrutables riquezas de la ...